El WACC (Costo Promedio Ponderado de Capital) mide cuánto le cuesta a una empresa financiarse mediante deuda y capital propio. Es la tasa clave para decidir si un proyecto es rentable o no. ¡Si el retorno no supera al WACC, no hay trato!
Cuando se habla de valuación de empresas, adquisiciones o decisiones de inversión, hay un término que aparece constantemente: WACC. Suena técnico, complicado y lejano para quien no está en finanzas corporativas, pero en realidad es uno de los conceptos más importantes para entender cómo se toman decisiones estratégicas en el mundo empresarial.
WACC significa Weighted Average Cost of Capital, o en español, Costo Promedio Ponderado de Capital. En pocas palabras, representa cuánto le cuesta a una empresa financiarse. Y ese número puede determinar si un proyecto vale la pena… o no.
Las empresas se financian de dos formas principales:
El WACC calcula el costo promedio de esas dos fuentes de financiamiento, ponderadas según su peso dentro de la estructura financiera de la empresa. No todo el dinero cuesta lo mismo: la deuda tiene intereses y el capital propio tiene una expectativa de rendimiento. El WACC combina ambos para obtener un costo total.
Aunque la fórmula técnica puede parecer compleja, la lógica es sencilla:
WACC = (Proporción de deuda × costo de deuda) + (Proporción de capital × costo de capital)
El resultado se expresa en porcentaje. Ese porcentaje es el “precio” que paga la empresa por usar dinero para operar o invertir.
Imagina que una empresa quiere invertir en una nueva planta que promete generar un 10% de rendimiento anual:
El WACC funciona como una tasa mínima exigida.
En modelos financieros como el flujo de efectivo descontado (DCF), el WACC se utiliza como tasa de descuento:
Por eso, cuando cambian las tasas de interés en el mercado, también cambian las valuaciones empresariales.
Cuando los bancos centrales suben tasas, el costo de la deuda aumenta, lo que eleva el WACC. Además, si los inversionistas perciben mayor incertidumbre o riesgo país, exigirán un mayor rendimiento por su capital.
Empresas con demasiada deuda pueden enfrentar mayor riesgo financiero, lo que incrementa su costo de capital. Por el contrario, una estructura equilibrada puede optimizar el WACC y permitir mayor flexibilidad para invertir.
El WACC puede parecer un concepto reservado para analistas, pero es el corazón de las decisiones estratégicas. Define cuánto debe rendir un proyecto para crear valor y afecta directamente cuánto vale una empresa en el mercado.
En el mundo financiero, el costo del dinero lo es todo. Y el WACC es la forma más clara de medirlo.
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